By | 30 juin 2019
http://cecil-univ.eu/c5_4/ CECIL - Cahiers d’études des cultures ibériques et latino-américaines Identidad, mito y literatura: Carlota y <em>Noticias del Imperio</em> de Fernando del Paso 2019-06-30 00:04:49 © CECIL Blog post Artículos en castellano CECIL 5 | Voix d'ici et d'ailleurs CECIL 5 Dossier analyse discursive identité littérature mexicaine Mexique mythe personnage représentation roman historique XIXe s.

CECIL#5 PDF de l'article

María Guadalupe Sánchez Robles [1]
Universidad de Guadalajara

Resumen: Este artículo trata sobre la construcción de la identidad del personaje de la emperatriz Carlota en la novela histórica Noticias del Imperio, del escritor mexicano Fernando del Paso. Publicada en 1987, la obra está basada en la efímera época de Maximiliano de Habsburgo, emperador de México de 1864 a 1867. Se toman en cuenta para este acercamiento los factores textuales de la auto-representación y la intervención del mito (en el sentido discursivo de Roland Barthes), así como las reglas de auto-enunciación que el texto evidencia como más relevantes. Igualmente, se consideran los procesos textuales que generan un posible sentido regulador, es decir, los elementos que intervienen en la propia construcción de la identidad de la protagonista.
Palabras clave: Literatura mexicana, novela histórica, identidad, mito, representación, análisis discursivo, personaje.

Titre : Identité, mythe et littérature : Charlotte et Noticias del Imperio, de Fernando del Paso
Résumé : Cet article porte sur la construction de l’identité du personnage de l’impératrice Charlotte dans le roman historique Noticias del Imperio, de l’écrivain mexicain Fernando del Paso. Publié en 1987, l’ouvrage repose sur la fugace période de Maximilien Ier comme empereur du Mexique entre 1864 et 1867. Cette approche prend en considération les facteurs textuels de représentation du soi et l’intervention du mythe (dans le sens discursif de Roland Barthes), ainsi que les règles d’auto énonciation que ce texte met en évidence d’une manière significative. De même, les processus textuels qui génèrent un possible sens régulateur sont pris en compte, c’est-à-dire, les éléments qui interviennent dans la construction identitaire de la protagoniste.
Mots-clés : littérature mexicaine, roman historique, identité, mythe, représentation, analyse discursive, personnage.

Title: Identity, Myth and Literature: Carlota and Fernando del Paso’s Noticias del Imperio
Abstract: A close look at the identity construction of the character Empress Carlota in the historical novel, Noticias del Imperio, by the Mexican author Fernando del Paso. Published in 1987, the novel is based on the ephemeral era of Maximilian of Habsburg, Emperor of Mexico from 1864 to 1867. This article takes into account both textual self-representations and the intervention of myth (in the discursive sense found in the work of Roland Barthes), as well as the rules of self-utterance, evidenced in the text as most relevant. Also under consideration are the textual processes which generate possible regulating meanings (elements which take part in the construction, properly speaking, of the protagonist’s identity).
Keywords: Mexican literature, historical novel, identity, myth, representation, discourse analysis, character.

Pour citer cet article : Sánchez Robles, María Guadalupe, 2019, « Identidad, mito y literatura: Carlota y Noticias del Imperio de Fernando del Paso », Dossier thématique : Voix et identités d’ici et d’ailleurs dans la littérature mexicaine contemporaine, coord. par Véronique Pitois Pallares, Cahiers d’études des cultures ibériques et latino-américaines – CECIL, no 5, <https://cecil-univ.eu/C5_4>, mis en ligne le 30/06/2019, consulté le jj/mm/aaaa.

Introducción

  1. Uno de los grandes intereses del análisis discursivo de tiempos recientes ha sido el punto de encuentro entre la enunciación histórica y la literaria. Su atractivo radica en la posibilidad de organizar y volver legibles los mecanismos con los cuales se relacionan ambos discursos en territorios tales como los de la ficción, y en concreto, los de la novela. El espacio óptimo para tratar de localizar y articular los recursos de intercambio de sentido suele ser la llamada novela histórica, explica Carlos Mata:

Puede narrar y explicar los acontecimientos con mayor viveza y emoción, sin la gravedad del relato puramente histórico, puede revivir el pasado, infundir nueva vida a ese material, penetrar en los caracteres principales de una época o una sociedad, en suma, calar en su esencia. […] La novela histórica constituye además un género que ayuda a la reflexión del hombre, ya que obliga a pensar sobre el transcurso del tiempo. El hombre contemporáneo es consciente de sí mismo y de la historia, como nunca antes lo había sido[2].

  1. Noticias del Imperio, novela del mexicano Fernando del Paso publicada en 1987, se destaca por su ambición literaria; intenta en más de 600 páginas distribuidas en 23 capítulos, traer a cuenta la época de la intervención francesa y el Imperio de Maximiliano de Habsburgo en la segunda mitad del siglo XIX en México. Los capítulos nones corresponden al monólogo narrativo del personaje principal, Carlota, mientras que los pares corresponden a momentos específicos de los episodios que personajes de ambos bandos, imperialistas y republicanos, presencian y en ocasiones protagonizan. Erudición, amplios conocimientos históricos y su característico tono irónico, acompañan al autor en la representación de lo que considera más llamativo e importante de esos años convulsos de la vida decimonónica mexicana.
  2. En el caso de este trabajo, se intenta realizar un acercamiento que ofrezca al final una gramática textual lo suficientemente precisa de cómo opera la representación de la identidad y su relación con el mito, puesto que se considera que funciona en la novela de Fernando del Paso como uno de los pilares de la identidad del personaje más relevante de la obra, la figura de la emperatriz Carlota. Tal identidad será organizada a partir de la idea del mito que proponía Roland Barthes[3]. Es decir, como una serie de enunciaciones que dan lugar a un relato particular que a su vez organiza una imagen discursiva que puede ser tomada como identitaria, o abonar a la construcción identitaria de un elemento.
  3. Noticias del Imperio pretende funcionar en una zona discursiva mixta, entre la ficción y la historia. Ambas enunciaciones pueden dar lugar a la elaboración de la identidad: el discurso histórico, científico, objetivo y comprobable y el discurso de la ficción, estético, inestable y subjetivo, son fuentes y maneras de representar lo real. El personaje novelesco de Del Paso abreva de las dos fuentes para construirse. Es ahí donde se incorpora nuestra reflexión sobre la representación identitaria de la protagonista, Carlota, en dos de los capítulos más importantes de la novela, el primero y el último. Se han seleccionado estos capítulos porque son los que ofrecen las características diametralmente opuestas en el devenir diegético de la emperatriz y la conformación de su identidad. Así pues, el presente artículo pretende trabajar con las marcas extraídas de la novela, centrarse en la construcción de la identidad del principal personaje femenino a través de los funcionamientos de los discursos histórico y mítico que se encuentran presentes y dar lugar a una propuesta de lectura, como conclusiones al respecto.

1. Identidad

  1. Podemos considerar a la identidad, en términos discursivos, como un núcleo enunciador de lo que se es, de quién se es; es una noción coherente e interactiva. Tal noción expresa y constituye un conjunto de características esenciales para formar un elemento de reconocimiento, tanto hacia sí mismo como hacia el exterior. Estas características esenciales pueden ser propias de una unidad aislada o de un colectivo, de un grupo; las características funcionan como un dispositivo que se realiza como un nexo, un sistema que une, que liga. Se concibe entonces a la identidad en este acercamiento analítico, como una forma de autodefinición (por medio de procesos de selección y ordenamiento discursivos) de cierta instancia enunciativa presente en el texto novelesco, mientras establece una relación con una especie de otredad, con lo ajeno.
  2. El establecimiento enunciativo de una identidad implicará necesariamente una serie de afirmaciones, pero también una serie de incertidumbres sobre lo que se es y lo que no se es: no se trata de un sistema de representación estable y fijo, sino un constructo para el que enuncia y para el que recibe la enunciación, sometido a los cambios del ambiente y del intercambio discursivo. Se utiliza en este trabajo un concepto básico para la idea de Identidad, y es el que Benveniste propone:

La « subjectivité » dont nous traitons ici est la capacité du locuteur à se poser comme « sujet ». Elle se définit, non par le sentiment que chacun éprouve d’être lui-même (ce sentiment, dans la mesure où l’on peut en faire état, n’est qu’un reflet), mais comme l’unité psychique qui transcende la totalité des expériences vécues qu’elle assemble, et qui assure la permanence de la conscience. Or nous tenons que cette « subjectivité », qu’on la pose en phénoménologie ou en psychologie, comme on voudra, n’est que l’émergence dans l’être d’une propriété fondamentale du langage. C’est « ego » qui dit « ego ». Nous trouvons là le fondement de la « subjectivité », qui se détermine par le statut linguistique de la « personne »[4].

  1. De las series de fenómenos textuales que se presentan en Noticias del Imperio, el que en particular interesa en este acercamiento es dilucidar cómo se representa y cómo se desarrolla el proceso de construcción de la identidad de la protagonista principal, Carlota. ¿Cuáles signos dan lugar a la identidad de la emperatriz y cómo se organizan para producirla? El mismo desempeño textual de la diégesis señala las formas y estructuras relevantes elegidas para generar sus representaciones.
  2. El diseño de la identidad del yo protagonista de Carlota se establece a partir de cinco procesos localizados: en primer lugar, una direccionalidad (orientación, tendencia hacia un sentido específico), que también puede funcionar como una reflexividad; es decir, la enunciación ejecutada por la voz de la protagonista evidencia un rumbo, un punto ya real, ya abstracto, hacia el cual va la voz del personaje. Será reflexiva, en tanto que esa dirección puede ir hacia la misma voz emisora del discurso. El segundo proceso forjador de identidad es el que está relacionado con elementos biológicos o familiares; se presenta una abundancia de marcas relativas a la sangre o a las relaciones familiares (padre, madre, hermanos, abuelos, parientes, etc.). El tercer proceso se establece con factores relacionados con nexos específicamente políticos, los cuales están de manera mucho más específica señalados como en contacto con una idea de la aristocracia, de la nobleza (clase social marcada con una identidad construida ya por la biología, ya por una validación jerárquica socioeconómica). Un cuarto proceso generador de identidad en Carlota es la continua presencia de la posesión y la propiedad. La enunciación adjudicada a la protagonista principal reitera continuamente que cosas, objetos y hasta personas son de su propiedad. Remarca continuamente el acto de poseer. El último proceso generador de identidad en Carlota es el que tiene que ver con una estructura doble, la del presente-pasado. Desde un momento presente, la enunciación del personaje realiza continuas referencias a un pasado, a veces histórico, a veces imaginado.
  3. La primera marca textual que se puede considerar como una presencia de lo identitario es el epígrafe del primer capítulo: «La imaginación, la loca de la casa[5]». Este paratexto funciona como un registro programático del corpus textual. «La imaginación», la cual es descrita por la frase que la adjetiva: «la loca de la casa», queda definida como una entidad demente que además pertenece a un ámbito familiar, social y biológico. Esta primera definición identitaria conecta la imaginación con la locura y con lo doméstico. La identidad tiene que ver con un desajuste mental, con una patología.
  4. La construcción de la identidad se evidencia con la presencia superlativa del yo de la protagonista. En los dos capítulos elegidos, el I y el XXIII, la enunciación es a la vez personaje y actante; personaje porque se trata de la protagonista de esta novela histórica, o ficción con pretexto histórico, y actante, ya que es el motivo, el motor que da lugar a la expresión discursiva de la enunciación; ésta generará con su propia voz escritural, la forja de la identidad del mismo yo femenino de la emperatriz Carlota. Carolina Castellanos Gonela menciona que:

las acciones del pasado no se le presentan directamente al lector de los monólogos porque están filtradas a través del discurso de Carlota. Por eso, los monólogos no son la historia del Segundo Imperio mexicano, sino que son la versión, las reflexiones y el arte poética del sujeto de Carlota[6].

  1. A este respecto, asegura Edmond Cros: «El desarrollo de la diégesis no viene regido por la sagacidad del actante, sino por el narrador y por la manera como éste organiza sus recuerdos y su arte de contar[7]». Así pues, el motivo de la narración (Carlota del pasado) es narrado y re-presentado por el narrador (Carlota del presente). Se promueve así una jerarquía del presente sobre el pasado, puesto que es el primero el que enuncia al pretérito.
  2. Los capítulos pertenecientes a Carlota se despliegan como monólogos, como narración y como reflexión sobre su vida. La enunciación se ejecuta a sí misma en el papel de instancia narrativa, diégesis, en el papel de razón o motivo de la misma narración, y como material que realiza reflexiones sobre sí mismo. Con este trabajo especular, se lleva a cabo un alejamiento: «Su propensión natural que lo lleva a distanciarse de sí mismo para contemplarse desde fuera[8]».
  3. Por medio de este distanciamiento (se crea un espacio entre las figuras femeninas que son una sola: Carlota), se realiza una direccionalidad, una reflexividad. La voz de Carlota se toma a sí misma como «figura histórica», como pretexto de rememoración y de reflexión, de análisis y consideración para construir, al menos parcialmente, una identidad. Se comprende la direccionalidad cuando la enunciación mantiene un punto hacia el cual se conduce; y este punto, en el caso particular de estos materiales, es la misma Carlota, pues los datos que ofrece el texto son aquéllos que pueden ser corroborados en fuentes históricas (hechos, relaciones familiares, espacios reales, fechas, etc.). Se encuentra aquí, como se ha mencionado líneas arriba, esta doble función de la voz enunciadora: al mismo tiempo, es un yo y una ella. La direccionalidad del discurso de yo protagonista implica necesariamente un trascurrir, tanto espacial como secuencial; el texto manifiesta un desempeño de tipo móvil, la información tiene que ir de un punto a otro, ya para abarcar un ámbito, ya para servir como reflejo.
  4. Otro factor que da lugar a la construcción de la identidad en Carlota es la reiterada presencia de las marcas referentes a lo familiar y a lo biológico:

Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina de Inglaterra […] yo soy […] hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Coburgo […] Yo soy […] hija de Luisa María de Orleáns […] Yo soy […] sobrina del príncipe Joinville y prima del conde de París, hermana del Duque de Brabante […] y hermana del Conde de Flandes […] Yo soy […] mujer de Fernando Maximiliano José, Archiduque de Austria, Príncipe de Hungría y de Bohemia, Conde de Habsburgo, Príncipe de Lorena, Emperador de México[9].

  1. Al representar de manera tan insistente con las marcas familiares y biológicas a las presencias que considera esenciales (el yo en este caso), la enunciación evidencia una notabilidad de los nexos familiares y biológicos. Éstos a su vez se encuentran conectados con marcas jerárquicas, de un poder político y también relacionadas con una idea de lo aristocrático y la nobleza (reyes, príncipes, duques, etc.). Esta insistencia textual sobre lo jerárquico y el poder económico-social ligado a la sangre y a lo noble concebido como superior, señalan una estructuración que diferencia y que además se inscribe en una verticalidad.
  2. El yo de la protagonista Carlota insiste en mencionar marcas relativas a la posesión y a la propiedad:

Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio. […] donde me voy a bañar todos los días de mi vida hasta que mi piel de princesa borbona […] desde mi frente oscura hasta la punta de mis pies descalzos […] Tengo aquí esta caja agarrada con las dos manos todo el día para que nadie, nunca, me la arrebate. Mis damas de compañía me dan de comer en la boca, porque yo no la suelto[10].
La Reina de Inglaterra me dijo que cada noche de cada día mi conciencia, así como mi casa de muñecas, debía estar inmaculada. Desde entonces, Maximiliano, no hay noche que no me dedique a ordenar mi casa y mi conciencia[11].

  1. Aunque tales marcas incluyen objetos, sobre todo se refieren a partes del cuerpo de la protagonista, lo cual relaciona este aspecto con el de lo biológico. La enunciación femenina menciona partes de ella misma, en un nivel literalmente corporal.
  2. Con lo anteriormente expuesto se puede llegar a esbozar un mapa conceptual sobre los factores que dan lugar a la construcción de la identidad del personaje de Carlota en el capítulo I de la novela Noticias del Imperio. Cuando se habla de factores, se trata de procesos discursivos que la misma novela pone de relieve.
  3. El primero a destacar es el monólogo de la protagonista, que funciona como un dispositivo de reconocimiento, tanto para el narratario como para el lector y para la enunciación misma, ya que sirve como elemento reflexivo. Por medio del monólogo de la emperatriz se obtiene la información de la constitución identitaria de un personaje femenino, a la vez histórico y ficticio, puesto que el texto se encuentra a caballo sobre dos discursos; pretende utilizar información objetiva, fidedigna e histórica, pero al mismo tiempo busca desarrollarse como un texto literario de ficción. La selección y el ordenamiento que la misma enunciación hace de sus recursos, organizan la conformación de la identidad de la protagonista basándose en criterios como la direccionalidad y la oportunidad de servir de reflexión y distanciamiento, tanto intelectual (el uso del monólogo en todos los capítulos nones de la novela) como icónico.
  4. Otro factor que conforma la identidad de la emperatriz es la presencia de los registros de lo familiar y de lo biológico. Este aspecto genético se conecta con el de la jerarquía, el poder político y la nobleza; para construirse, la enunciación recalca continuamente su pertenencia a estos sistemas: origen, poder, alcurnia.
  5. Tal pertenencia, como signo específico, puede encontrarse también en el comportamieto textual que marca la posesión y la propiedad. Elementos ajenos al yo son considerados por el yo mismo como signos que le pertenecen; este proceso se aplica por igual a factores particulares del mismo físico de la protagonista, quien reitera con insistencia que partes de su cuerpo son suyas.
  6. Para completar este apartado sobre la identidad es importante mencionar que la enunciación se divide en tres instancias: narrador, personaje y actante. Se desempeña a la vez como diégesis, como protagonista de la acción narrada y como motivo por el cual se narra, por el cual la acción avanza. La principal función de la enunciación en estos monólogos-capítulos y del primero en especial es la de constituirse a sí misma como un registro identitario.

2. Mito

  1. Aunque la referencia al signo «mito» evoque en principio cuestiones sobrenaturales o un entorno de magia y creencias, actualmente se puede afirmar que en los espacios de la comunicación y del análisis textual, en los ámbitos de la enunciación y del discurso literario, es posible localizarlo como un comportamiento específico: el de la construcción, por medio de códigos variados, de cuerpos y sistemas significativos. Roland Barthes lo considera como «una representación colectiva[12]» y asegura que «el mito es un habla y constituye un sistema de comunicación, un mensaje[13]».
  2. En consecuencia, se toma aquí al mito como un sistema de representación de una figura significativa, un personaje, un momento o una circunstancia. Lo que interesa es la construcción de sentido de un criterio textual, esto es, del personaje de Carlota en un par de capítulos de la obra de Fernando del Paso; cómo el texto mismo y su enunciación dan lugar a la presencia mítica y a su identidad. Será necesario precisar que en la ejecución discursiva del mito de la esposa de Maximiliano es menos importante el referente o el mensaje, que la forma en la cual es enunciado el mito mismo: el mito es forma, es un habla elegida por la Historia, su fundamento es histórico.
  3. En el capítulo I de la novela Noticias del Imperio, en el primer monólogo que aparece la instancia enunciativa de la protagonista Carlota, la presencia mítica parecería ausente. Sin embargo, la misma ejecución discursiva lleva a cabo un proceso destinado a establecer un funcionamiento mítico, y este proceso sería el de la continua mención al yo de la protagonista, al yo del personaje femenino; a partir del yo se realiza la instauración de la experiencia personal de Carlota, así como las menciones a momentos, circunstancias y otros personajes históricos. En primera instancia, la identidad se construye por el yo. Se trata de una autorrepresentación, construida por la reiterada presencia del yo y porque las referencias personales e históricas están ligadas al yo de la protagonista.
  4. Conforme avanza la escritura del capítulo, la enunciación presenta varias marcas textuales que resultan abiertamente fantásticas, más relacionadas con una representación mágico-religiosa, que con una representación objetiva y pretendidamente histórica. Por ejemplo:

bajo las alas abiertas de un ángel llevó tu cuerpo de Veracruz a Trieste […] no abdicarás, te dije, no abdicarás es el onceno mandamiento que Dios escribió con fuego en el corazón de todos aquellos monarcas a quienes otorgó el derecho divino[14].
Por ti, también, arrojé al Nuncio apostólico por la ventana de palacio y […] se fue volando por el valle transparente como un zopilote más de tierras calientes, henchido de hostias podridas […] qué has hecho tú de tu vida desde que te moriste en Querétaro como un héroe y como un perro[15]

  1. Este primer capítulo de la novela aporta luego registros que versan ya sobre un comportamiento que roza más lo mítico de la enunciación, puesto que relacionan el mismo acto de enunciar con el de soñar y sustituir lo histórico por una serie de posibilidades ficticias: «Me di cuenta de que si no encontraba mis recuerdos tendría que inventarlos […] porque estoy tan confundida que a veces no sé dónde termina la verdad de mis sueños y comienzan las mentiras de mi vida[16]». Las marcas referentes a lo mítico, a una elaboración discursiva de Carlota y sus relaciones con otros signos en el primer monólogo de la novela, evidencian una serie de desempeños reiterativos. Se puede considerar como una construcción mítica, lo basado en mecanismos textuales como el uso de superlativos, exageraciones y un exceso de alusiones eruditas. El sistema mítico de Carlota residirá en la mención de lo histórico, la nobleza, la jerarquía, el poder político y el poder económico, además de la presencia de un consistente determinismo («estaba escrito el destino de un hombre[17]»).
  2. En la segunda de las muestras seleccionadas de Noticias del Imperio, el capítulo XXIII −final de la novela y también último monólogo de Carlota−, se localizan variadas marcas de comportamiento textual que evidencian un funcionamiento mítico de la enunciación. Por principio, la presencia del yo como señal básica e ineludible; además, el yo femenino se desempeña también como enunciador y como portador de una memoria. El yo de Carlota asegura el existir de la misma instancia enunciativa con el uso reiterado del verbo ser. Carlota es, Carlota recuerda, Carlota enuncia al otro, a Maximiliano a México y al mundo.
  3. Como todos los capítulos-monólogos de la obra, este último comienza con el mismo título: un par de marcas del discurso histórico, que se pretende fidedigno, puesto que aporta información objetiva. Un espacio y un tiempo concretos e identificables: «Castillo de Bouchout» y «1927». La construcción escritural del capítulo presenta aquí un contraste agudo, pues se transforma plenamente de una intención histórica a una representación -en su totalidad- a un nivel fantástico, ficticio, mediante el filtro de la presencia de un elemento ya de por sí mítico de la personalidad, apreciada como un sintagma fijo. Tal elemento es la locura, que en el texto se representa por un exceso enunciativo basado en superlativos y exageraciones temáticas y metafóricas.
  4. El capítulo XXIII se halla estructurado sobre una secuencia de enunciaciones temáticas que privilegian ciertas insistencias funcionales; estos temas son los que organizan los «intereses» textuales del capítulo y del proceso mitificador de la enunciación y su discurso. Se localizan diecisiete momentos secuenciales o estructuras semánticas que rigen el sentido del mito:
  5. Memoria. La enunciación de Carlota une la memoria a los elementos naturales y al ciclo biológico; el fuego, el morir y renacer, la vida misma, las partes del cuerpo humano: «Yo soy una memoria viva y temblorosa, una memoria incendiada, vuelta llamas, que se alimenta y se abrasa a sí misma y se consume y vuelve a nacer y a abrir las alas […] Porque yo no soy nada si no invento mis recuerdos[18]».
  6. Invención y sueño. En el despliegue de este sistema temático se evidencia una de las formas en las cuales se realiza la representación mítica de la identidad de la protagonista, el habla del personaje da lugar a hechos, acciones y características que son, a su vez, signos constructores de la misma identidad de la enunciación:

¿Te dije algún día, Maximiliano, que tu inventaste México y el mundo para mí? Eso también fue mentira: yo te inventé a ti para que tú los inventaras[19].
¿Qué no se dan cuenta, Maximiliano, Emperador de México y Rey del Universo que yo inventé las campanas y la lumbre, las balas y las espuelas, la lluvia[20]

  1. Cordura / locura. En estas marcas de la pretendida locura de la protagonista se menciona implícitamente su signo contrario, ya que la enunciación manifiesta una negación del mismo estado mental; se indica la locura y por negación su contrario, la cordura:

aunque me digan que estoy loca […] ¿Loca yo porque sé que te buscas en la cicatriz de la espuma y te escondes en el temblor de la tinta? […] ¿Pero loca yo porque sé que tu pecho abriga un sol entero y ese sol es el de México[21]?

  1. Moral / Biología / fantasía. Esta sección ofrece una serie de conjunciones sígnicas que combinan elementos como lo moral (tanto en sentido positivo como negativo; el rechazo a la denominación de «puta», y paradójicamente el adjudicárselo a otras figuras históricas) y la reiterada presencia de lo biológico, al señalar que más que un padre humano, el progenitor del hijo es la misma naturaleza mexicana. Con todo y su sesgo irónico, este apartado se cierra con un registro que refuerza en gran medida tanto la idea de lo mítico como de lo natural:

¿O loca yo y puta, sobre todo puta porque el hijo que llevo en las entrañas no lo engendró el Emperador de México? […] Pero puta yo, no, Maximiliano, porque nunca te fui infiel. Porque si el hijo que voy a tener no lo engendraste tú, tampoco, escúchame bien, tampoco lo engendró el Coronel Van Der Smissen, ni Léonce Détroyat, ni el Coronel Feliciano Rodríguez. […] Me embarazó un ángel con unas alas de plumas de colibrí. Y quedé preñada de viento y de vacíos, de quimeras y de ausencias. Voy a tener un hijo, Maximiliano, del peyote, un hijo del cacomixtle, un hijo del tepezcuitle, un hijo de la mariguana, un hijo de la chingada[22].

  1. Nación / nacionalidad / identidad / invención / ficción. La instancia enunciativa se ocupa de mencionar y autoconstruirse con elementos referentes a una identidad nacional, pero que al mismo tiempo convocan la idea de la ficcionalización. Invención e identidad nacional se combinan como proceso de generación de sentido:

Si te dicen que el México con el que sueño dejó de existir hace mucho tiempo, diles, Maximiliano, que eso no es cierto, porque México es el México que yo invento. […] Yo le di su frescura a las aguas del Lago de Chapala. Yo inventé la plata de Sonora. […] porque yo soy la misma de siempre, y México y yo somos la misma cosa[23].

  1. La enunciación de Carlota usa el «inventar» en relación inmediata con la identidad nacional (México y lo mexicano) y la posibilidad directa de ficcionalizarse.
  2. Belleza / juventud / yo / biología. La mitologización continúa en esta fase con un proceso que incluye un enfrentamiento de la belleza y la juventud contra el tiempo y contra el artificio de los afeites, de las imágenes como registro del tiempo y de lo bello. Lo natural, lo biológico, expresado por medio de los factores belleza y juventud sigue armando un proceso discursivo superlativo. El último registro compara para igualar dos instancias, la de Carlota y la de México, como si se pudiera tratar de una sola, ya que la imagen reflejada en el espejo de Carlota sería la del país:

Sesenta años, Maximiliano, y el tiempo no me ha tocado: te juro que no me ha salido una sola cana, que no tengo una sola arruga, que no se me ha caído un solo diente […] te lo juro Maximiliano, porque cada día estoy más bella[24].
Ve y díselo a México. Ve y diles que estoy más bella de lo que nunca estuve en los daguerrotipos de Le-Graive y en los retratos que me hizo Portaels en Bruselas y Winterhalter en las Tullerías. […] Diles, como yo te digo a ti, Maximiliano, que no me van a reconocer porque soy la mujer más bella […] la más bella, Maximiliano, de todas las mexicanas[25].

  1. Actos / costumbres mexicanas (mexicanización). Por medio de los signos referentes a costumbres, la enunciación se reviste de una mexicanización identitaria:

Que me traigan a los mariachis, que vengan Juárez y sus ministros a darme una serenata y me toquen las mañanitas para que vean cómo las canto. Que hoy me voy de parranda con la Princesa Bibesco y Eugenia de Montijo a quemar Judas, a comer calaveras de azúcar, a romper piñatas, a cantar las letanías y pedirle posada a México, a tocar matracas de marfil y hueso, a bailar a Chalma, a besarle las manos a la virgen de los Remedios, a besarle los pies al señor del Veneno. Que me traigan mi huipil. Que me traigan mi rebozo de bolita y mis faldas de china poblana forradas con chaquira y lentejuela. Que me traigan mis huaraches. Que me traigan un sarape de Saltillo, porque hoy me voy a vestir de mexicana para asombrar al mundo[26].

  1. Mexicanidad / saber. Los signos de lo mexicano se unen a la enunciación de Carlota, pero en esta fase se unen a los signos de la identidad, los de la naturaleza y los del saber. La construcción mitológica se produce al conjuntarse estos signos de nacionalidad, biología y certeza: «Diles, también, que soy mexicana porque sé muy bien dónde dejé mi corazón. Diles que en cambio tú no sabes dónde dejaste el tuyo[27]…».
  2. Joyas / naturaleza (México) / soborno. En este momento textual, la fase presenta un curioso fenómeno: los factores que refuerzan la mitología que la propia enunciación genera sobre sí misma residen en la mención de lo económico (joyas y riqueza), en la naturaleza propia de México y en un proceso citado como un «soborno»; las joyas y la riqueza implican una jerarquía económica, la cual va de lo superior a lo inferior, puesto que es considerada como importante, pero a la vez es rechazada por la protagonista. El soborno es considerado por la enunciación como una posibilidad de cambiar una acción, de cambiar la direccionalidad de una intención:

¿Que viene la Zarina María Feodorovna para regalarme, con tal de que no me regrese a México, el collar de brillantes de tres vueltas que usó cuando bendijo las aguas del Neva? ¿Que viene la Princesa Metternich para sobornarme con el brillante Sancy que se puso Carlos el Temerario en el sombrero el día que dejó la vida[28]

  1. Invención / suplantación (identidad) / muerte / biología. Aparte del proceso de identificar la mitología de la instancia enunciativa con un despliegue de fases funcionales, la escritura conecta un momento o fase definitoria con el posterior; en este caso la última frase del momento anterior se une, tanto por cuestión semántica como por consignar partes del cuerpo humano (pies, manos) y reiterar la cuestión biológica. Así se presenta el primer registro de esta nueva fase descriptiva sobre lo mitológico de la identidad de Carlota:

Diles, Maximiliano, que yo tengo a México a mis pies. Diles que lo tengo en las manos, porque cada día lo invento, Maximiliano, y los invento también a todos. Les doy y les quito la vida. Los visto y los desvisto. Los entierro y los desentierro. Les quito el alma y les presto mi aliento. Les quito su risa y les doy mis lágrimas. Vivo y muero por ellos[29].

  1. Establece un nexo y da lugar a que la enunciación se ponga en lugar de aquellos a quienes articula a través del discurso. La mitología se vuelve más consistente al otorgarse capacidades sobrenaturales y la enunciación se sitúa a sí misma en la identidad de varias figuras históricas («Yo soy Napoleón Tercero vestido de Madame Pompadour. Yo soy Benito Juárez disfrazado de toreador. Yo soy Juana La Loca que piensa que es Carlota Confay[30]»), y reitera doblemente la acción de hacerse pasar por otro, ya que cada una de las figuras históricas mencionadas, a su vez, suplanta a alguien o se encuentra disfrazada de alguien. La función que parece ponerse de relieve es la de deformar lo real. La mención de procesos biológicos, tan insistente, posee un subtexto referido a una relación entre lo distinto y lo indistinto, y esto se evidenciaría en que vida y muerte, por ejemplo, pueden tomar el lugar del contrario. Lo diferente puede resultar semejante o equivalente.
  2. Madre / identidad / función / títulos / nobleza / jerarquía / biología / comida. En la siguiente fase, la representación se autodefine como madre, como una voz generadora de su identidad. Mantiene relación con títulos nobiliarios y con la jerarquía que ellos implican y no deja de referirse a características biológicas, y hasta condiciones de salud mental, como la locura:

seré yo la que me levantaré las faldas para enseñarles a los mexicanos mi barba negra y rizada y el lugar por donde los parí a todos y los voy a seguir pariendo. Yo soy mamá Carlota. […] Ellos, los mexicanos, me hicieron su madre, y yo los hice mis hijos. Yo soy mamá Carlota, madre de todos los indios y todos los mestizos, madre de todos los blancos y todos los cambujos, los negros y los saltapatrases. Yo soy mamá Carlota, madre de Cuauhtémoc y La Malinche, de Miguel Hidalgo y Benito Juárez, de Sor Juana y Emiliano Zapata. Porque soy tan mexicana, ya te lo dije, Maximiliano, como todos ellos. […] Y soy la madre de todos ellos porque yo, Maximiliano, soy su historia y estoy loca[31].

  1. Carlota es tan madre de los mexicanos como pariente de figuras de la nobleza europea, cuyos títulos y posible realidad histórica se encuentran supeditados por la misma enunciación a la cualidad maternal y biológica de la protagonista.
  2. Dote / intercambio económico-social / historia cíclica / matrimonio / naturaleza. En la etapa siguiente, la enunciación se centra en cuestiones de intercambio económico relacionado con una convención socio-afectiva como el matrimonio y una visión cíclica de lo histórico:

Diles, además, que yo me voy a casar de nuevo contigo, y a quienes no quieren que me case para que me lleves a México, diles que yo soy quien te llevo, y que no te voy a dar de dote los cien mil florines que dicen que te entregó mi padre […] yo te voy a dar algo mucho más grande. Te voy a dar México. Te voy a dar América. Te voy a regalar el Pico de Orizaba para que desde su cumbre veas llegar a Hernán Cortés[32].

  1. El nexo que la enunciación establece entre sí misma y Maximiliano como objetivo de su discurso, se mantiene en el signo de la dote, la cual a su vez da lugar a la sustitución de lo económico por los factores naturales y biológicos de lo mexicano y lo americano. La instancia enunciativa sustituye lo económico (pretendidamente histórico) por aspectos de la naturaleza cuya identidad es mexicana y americana. Todo lo anterior se conecta, a su vez, con un proceso discursivo que retoma lo histórico y lo deforma, lo convierte en un ciclo que repite la historia y además la modifica: aparecen personajes como Cortés, Ponce de León, Orellana, Aguirre, Magallanes, Darwin, Colón, Ambrose Bierce y Pancho Villa.
  2. Jerarquía / nobleza / posesiones / ceremonia / representación / muerte. En el momento textual posterior, la enunciación retoma factores sígnicos como los de la jerarquía, la nobleza y las posesiones, los relaciona con las ceremonias como una representación y los inmiscuye en un gran texto semiótico. De acuerdo con Cros:

un texto semiótico empieza a instituirse en cuanto una de las denotaciones o de las connotaciones de un signo tiene una relación de correferencia con una denotación o una connotación de otro signo. El analista debe definir esta correferencia con un par de opósitos, tarea tanto más difícil cuanto más son los signos implicados[33].

  1. En este monólogo de Noticias del Imperio, dicho texto semiótico incluye el aspecto biológico de la muerte:

Pronto, pronto, que se me va la vida y se me acaban las palabras. Vistan a mis lacayos de gran gala. Llamen al gran mariscal de la corte. Convoquen a todos los Fugger y a todos los Rotschild para que traigan a Miramar todo el dinero que me escondió mi hermano Felipe[34].
Llamen al gran maestro de ceremonias. […] Preparen mi manto de terciopelo púrpura. […] Pronto, que me regreso a México, aunque se me vaya la vida, aunque llegue muerta, porque me lo ha dicho el mensajero, me ha prometido que regresaré a México viva o muerta […] Dile a los mexicanos que me preparen mi trono. Diles que me vayan cavando un hoyo. Diles que pulan la vajilla de plata. Diles que caven una fosa en las faldas del Popocatépetl, en el Bolsón de Mapimí, en el Lago del Xinantécatl[35].

  1. Jerarquía, propiedades y representación producen un eje que se complementa con el otro eje dado por la biología y la muerte. Poder social y poder económico se unen a la representación –comprendida como invención, y ésta como ficción–, y a la presencia reiterada de la naturaleza, para generar la identidad mitológica de la protagonista Carlota.
  2. Regreso (México) / muerte / representación / signos de identidad / nación / espacio / naturaleza. La enunciación se autofigura como perteneciente a un espacio identitario y natural mexicano; al nombrar los signos de identidad como propios, la instancia discursiva se posesiona de dichos signos. El regreso a México funciona como una vuelta al origen; la personalidad de la instancia enunciativa equivale a regresar al origen mitológico de su propia narración, el mito cierra de manera natural el ciclo de autoconformación. La Carlota ficticia existe sólo a partir del inicio de la mitología de la propia Carlota; la Carlota histórica es sólo una referencia lejana y utilitaria para la instancia novelesca:

Diles que voy a regresar, viva o muerta. Viva, he de regresar coronada con una diadema de abejas y alondras. Muerta, regresaré envuelta, como una momia de Guanajuato. […] Y volveré en un globo de seda impulsado por los vientos alisios que bajará del cielo hasta el corazón del valle de México, en medio de mi pueblo, para que el aire se inunde de palomas y toquen a rebato las campanas[36].

  1. Tal es el grado de pertenencia «a México», que resulta indistinto el factor de la vida y la muerte, puesto que la enunciación asevera que volverá de cualquier manera. Y los signos de pertenencia a lo mexicano se presentan por igual en cualquiera de los dos estados. Cabe destacar la reiterada mención a actos ceremoniales, en su papel de confimación (el ritual como una puesta en escena) de la mexicanidad.
  2. Títulos nobiliarios / nombres / jerarquía / mezcla historia y mito / yo. En el antepenúltimo párrafo del capítulo final, la enunciación remarca los factores de la identidad enlistando todos los nombres que el yo femenino posee, reitera la pertenencia a un sistema jerárquico de la nobleza y lleva a cabo una mezcla discursiva de historia y mito, ya que éste modifica las menciones históricas al incluir al personaje de la emperatriz Carlota («Me dijo también que Franz Wedekin escribió para mí Despertar de Primavera, y Rubén Darío los Cantos de Vida y Esperanza, me dijo, me juró que Rodin me dedicó El Beso[37]») en ellas.
  3. Objetos y posesiones. Los objetos y las posesiones operan textualmente como signos complementarios para fortalecer la mitología de Carlota; la enunciación los adecua más allá de su uso común y los convierte en objetos extraordinarios («Hoy vino el mensajero y me trajo […] como nahual, el perro que acompañó a Quetzalcóatl en su viaje por el Mictlán. Me trajo una vajilla de barro negro de Oaxaca[38]») o los utiliza de manera poco usual:

me dijo que inventaron el celofán, y yo voy a cubrir con celofán todos los rosales de Miramar para que se conserven vivos hasta tu llegada […] que inventaron la máquina de lavar y tú y yo vamos a lavar con ella tu corbata de charro y mis rebozos, los uniformes de las pupilas de la Escuela Carlota y las sábanas del Castillo de Chapultepec, que inventaron el gas neón y yo mandé colocar en la torre más alta del castillo de Bouchout un letrero luminoso que dice Viva México[39].

  1. Yo / identidad / ser / jerarquía / nobleza / ausencia / olvido / ignorancia / mentira / fantasía. El último párrafo del capítulo XXIII cierra el proceso de mitologización de Carlota por medio de elementos ya identificados anteriormente: la preponderancia del yo, la lista de nombres-denominaciones filiales y ligadas jerárquicamente a la nobleza, pero en esta ocasión la misma instancia los liga a elementos que se relacionan con lo efímero: a la carencia, lo opuesto a la verdad o a la coherencia (nada, vacío, espuma, sueños, quimera, olvido, mentira); en sí, la relación se establece con un texto semiótico de la invención o lo ficticio. La información que la enunciación ofrece al narratario, al lector y a sí misma es sólo en parte histórica (Lindberg), puesto que la voz discursiva la inmiscuye en el relato literario, el cual ya se encuentra muy alejado de las pretensiones originales de un discurso histórico certero:

Yo soy Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, Princesa de la Nada y del Vacío, Soberana de la Espuma y de los Sueños, Reina de la Quimera y del Olvido, Emperatriz de la Mentira: hoy vino el mensajero a traerme noticias del Imperio, y me dijo que Carlos Lindbergh está cruzando el Atlántico en un pájaro de acero para llevarme de regreso a México[40].

Conclusiones

  1. La novela Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, ofrece, bajo sus propias codificaciones, una gramática textual; esto es, el conjunto de reglas que organizan y producen sentido. Esta gramática textual versa sobre el aspecto de la identidad y la presencia de la mitología discursiva en el personaje de Carlota.
  2. En un primer momento, el capítulo I de la novela, los factores que regulan la representación de la protagonista son: la reflexividad y la distancia, lo biológico (familia y naturaleza), lo jerárquico (poder y verticalidad), las posesiones, lo temporal (el presente el pasado), lo superlativo del yo (hiperpresente, a la vez narrador, personaje y actante). En un segundo y último momento, el capítulo XXIII, los elementos regentes y constructores de funcionamiento textual son: la auto-representación del yo, lo mágico y lo religioso enfrentados a lo histórico, el sustituir lo histórico por lo mítico (discursivo), la distorsión de lo histórico, el exceso enunciativo (superlativos y exageraciones), la identidad (el ser, el yo que recuerda y el yo recordado), la memoria, la invención (ficción), lo biológico, la locura, lo cíclico, la jerarquía.
  3. En el primer capítulo, el discurso de la historia se comporta como un referente objetivo, mención identificable de datos concretos: nombres, lugares, cargos, títulos nobiliarios y lazos familiares; en el último capítulo, la discursividad histórica se somete a la enunciación mítica, ya que los datos históricos pierden objetividad al verse como dependientes de la ficcionalización del monólogo de la protagonista. Lo fantástico y la metaforización excesiva hacen que la información histórica se diluya en la relación literaria de la enunciación del yo. Ciertos aspectos subsisten, pero perfectamente «sometidos» al discurso del mito que los modifica. Ramírez Cahue, en su artículo sobre Barthes menciona que «la quintaesencia del mito es deformar […] con la intención central de naturalizar al concepto, sus intenciones son naturalizadas[41]», y que «transforma el carácter histórico en naturaleza, la realidad de mundo en imagen del mundo[42]». De ahí la continua presencia de los factores naturales o biológicos en el discurso que mitifica el relato y la presencia de Carlota.
  4. La información presentada sobre la emperatriz es por lo tanto, deformada por el mito; los propios signos de la Historia son reconsiderados por la enunciación narrativa del personaje, misma que recurre a la representación mítica de la Carlota del pasado (recordada) y a la de la Carlota del presente (que recuerda), para construir el factor identitario del personaje. De este modo, el mito como lenguaje separa la figura de Carlota del ámbito histórico y lo reinventa para volverlo ficción, para transformarlo en un fenómeno más orgánico que organizado en términos de datos específicamente históricos.
  5. Nuestra lectura propuesta sobre los elementos constructores de la identidad y del comportamiento de la protagonista Carlota es que reside en el paso de una estructura semiótica a otra, de una estructura (a) a una estructura (b) y estos elementos son:
    (a) Yo – memoria – historia – nobleza – jerarquía – biología – verdadero
    (b) Yo – enunciación – invención – distorsión – locura – ciclo vital – ficticio
  6. Ambos momentos dan lugar a la constitución del proceso identitario del personaje de Carlota. Tanto el momento (a) como el momento (b) y la misma transición entre ambos son las instancias generadoras de sentido en cuanto a la representación de la identidad de la figura femenina protagonista.
  7. En cada uno de los dos momentos que hemos identificado se presentan elementos que encuentran un opuesto en el otro. También contamos con algunos que podrían reiterarse, sin embargo se distinguen porque cada uno de ellos ostenta cualidades y características diametralmente diferenciadas. Así, el yo que se manifiesta en ambas estructuras, corresponde en el momento (a) al pasado y en el momento (b) al presente; la memoria no coincide con la ejecución discursiva del presente no histórico de la protagonista narradora; la historia se opone a la ficcionalización establecida por la voz narradora; el aspecto de la nobleza es distorsionado por la invención a que la diégesis somete a los personajes y a sí misma; la jerarquía es cuestionada por el factor de la locura, que todo desorganiza; la linealidad de la biología misma es re-interpretada por una presencia de lo vital considerado como un ciclo, como una repetición, como un período que se cierra sobre sí mismo y por último, en cuanto a los factores enfrentados de lo verdadero y lo ficticio, la misma narración enuncia tanto la presencia de lo verdadero con datos confirmables y objetivos, como el desempeño de la presencia de lo ficticio, que avasalla los sentidos palpables y confirmados, para finalmente optar por la invención, el sueño, y la construcción de un personaje más literario que histórico.
  8. La transición de una estructura a otra, del primer monólogo de Carlota al último en la monumental novela Noticias del Imperio de Fernando del Paso, genera la identidad mitológica de la protagonista y la literaturización del dato histórico: su ficcionalización total.

Referencias bibliográficas

Barthes, Roland, 1980, Mitologías, México, Siglo XXI Editores.

Benveniste, Émile, 1966, «De la subjectivité dans le langage», Problèmes de linguistique générale, Paris, Gallimard, vol. 1, pp. 259-269.

Castellanos Gonella, Carolina, 2012, «El discurso poético en Noticias del imperio: el sujeto lírico y la historia», Literatura mexicana, 23 (1), pp. 83-104.

Cros, Edmond, 1988, «Estudio preliminar», Francisco de Quevedo, Historia de la vida del Buscón, Madrid, Taurus.

Cros, Edmond, 2009, La Sociocrítica, Madrid, Arco Libros.

Del Paso, Fernando, 1987, Noticias del Imperio, México, Editorial Diana.

Mata Induráin, Carlos, 1995, «Retrospectiva sobre la evolución de la novela histórica», Kurt Spang, Ignacio Arellano y Carlos Mata (eds.), La novela histórica. Teoría y comentarios. Navarra, Universidad de Navarra, pp. 13-62.

Ramírez Cahue, Héctor M., 1981, «Roland Barthes, mito e ideología», Márgenes, 1, pp. 132-136.

 

Notas

[1] María Guadalupe Sánchez Robles es profesora-investigadora titular en la Universidad de Guadalajara, México. Sus trabajos, en la línea del análisis literario, versan sobre la narrativa mexicana de los siglos XIX y XX, con énfasis en problemáticas de la identidad ligadas a la ideología, el nacionalismo y el género. Destaca entre sus publicaciones el libro De Santa Anna ala Reforma: discurso novelístico y recreación de la historia, 2007, Universidad de Guadalajara – Institut International de Sociocritique.

[2] Mata 1995, p. 59.

[3] Barthes 1980, p. 199.

[4] Benveniste 1966, pp. 259-260.

[5] Del Paso 1987, p. 13.

[6] Castellanos Gonella 2012, p. 90.

[7] Cros 1988, p. 47.

[8] Ibid., p. 50.

[9] Del Paso 1987, p. 13.

[10] Ibid., pp. 14-15.

[11] Ibid., p. 16.

[12] Barthes, p.7.

[13] Ibid., p. 199.

[14] Del Paso 1987, p. 18.

[15] Ibid., p. 21.

[16] Idem.

[17] Ibid., p. 27.

[18] Ibid., p. 657.

[19] Idem.

[20] Ibid., p. 658.

[21] Idem.

[22] Ibid., p. 659.

[23] Idem.

[24] Idem.

[25] Ibid., p. 660.

[26] Ibid., pp. 660-661.

[27] Ibid., p. 661.

[28] Ibid., p. 662.

[29] Ibid., p. 663.

[30] Idem.

[31] Ibid., pp. 664-665.

[32] Ibid., p. 665.

[33] Cros 2009, p. 267.

[34] Del Paso 1987, p. 665.

[35] Ibid., p. 666.

[36] Ibid., pp. 666-667.

[37] Ibid., p. 667.

[38] Ibid., p. 668.

[39] Idem.

[40] Idem.

[41] Ramírez Cahue 1981, p. 134.

[42] Ibid., p. 135.